Abstemios, bebedores y otros botellones

Querida Milagros: ¡Que «difícil» es ser abstemio! Te pongo difícil entre comillas porque nunca me ha supuesto un problema serlo. Terminas acostumbrándote a estar en cualquier reunión social y ser mirado como bicho raro si pides un refresco en vez de la caña, el vino o el copazo si toca. Incluso te habituas a ver como alguno de los presentes se envalentona con algún comentario mofándose de ti, del no bebedor.

Supongo que igual que yo recordarás en tu tierna juventud el momento en que algún amigo de reunión de sábado noche llega al bar de costumbre y pide una cerveza (¡con lo mala que está!). En las semanas siguientes otros se unen a cambiar el refresco por alguna bebida etílica. En ese momento piensas que te estas haciendo mayor y no que igual la sociedad ha conseguido hacerte creer eso por el simple hecho de consumir una bebida con alcohol (o fumar unos cigarrillos).

Si nosotros que ya hemos pasado de los cuarenta repasamos las fotos de nuestros cumpleaños de pequeños, vemos la mesa con la tarta y varias botellas de bebidas espirituosas alrededor. Supongo que se trataba de un signo de obstentación o de una moda. En mi caso concreto recuerdo que unicamente se sacaban para la foto y luego eran guardadas ya que nadie solía beberlas.

Y ahora todos los anteriores se echan (nos echamos) las manos a la cabeza porque la juventud ha puesto de moda el botellón. Sabes Milagros que no vengo a defender la ingesta descontrolada (o incluso moderada) de alcohol y menos aún en adolescentes, pero comprenderás que les hemos educado en eso, en el consumo de alcohol. Ellos, como nosotros, han visto siempre en sus familiares mayores tomarse el tintito, la copita, la cervecita… ¿y ahora quién pretende qué los jóvenes beban agua mineral en sus salidas?

Estarás conmigo en que hay que cortar esta espiral, aunque se me antoja como una travesía por el desierto. Habrá que empezar educando al mofador, incluso pedirles mayor compromiso a las empresas que fabrican… no se. Faltaría más que todo que te he dicho no quita que cada adulto sea libre de beber lo que quiera y en las cantidades que prefiera, siempre que esa libertad de hacerlo no interfiera con la de otros.

Te dejo amiga. Como siempre gracias por estar ahí y por permitirme compartir contigo mis pensamientos.

Cuídate.

¿Te ha gustado? Compártelo... Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin
Digg this
Digg
Email this to someone
email

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.