Bicicletas en Málaga: Mucho por aprender

Vuelvo a un tema que ya había tratado con anterioridad. Cada vez más las ciudades españolas se estan llenando de bicicletas. Algo que ya ocurre en otros paises europeos desde hace años, en el nuestro empieza a ser una realidad ahora. Todo cambio, y más cuando es un cambio de mentalidad, lleva un periodo de adaptación que todos (ciclistas, patinadores, peatones, conductores de otros vehículos e incluso instituciones) debemos asumir. Nos queda mucho por aprender.

Hablo de bicicletas en Málaga porque como sabéis es mi ciudad, aunque supongo que algunos amigos lectores de otras provincias, o incluso de otros países, puedan verse identificados (o no) con lo que aquí opinio. He afirmado en el párrafo anterior que «a todos» nos queda mucho que aprender, aunque si me obligáseis a resumir mi artículo en esta misma línea, os diría que sobre todo nos falta respeto y sentido común.

Vamos por grupos ciudadanos:

Ciclistas: Los que somos ciclistas (en este grupo podríamos meter a los patinadores) tenemos la suerte de que nuestro Ayuntamiento se esté preocupando de llenar nuestra ciudad de carriles bici (luego os hablaré más de esto). El problema viene cuando algunos ciclistas optan por circular fuera del carril bici aún cuando así además de incumplir la legislación municipal se arriesgan a llevarse por delante a algún peatón (ancianos y niños pueden ser los más propensos por vivir un tanto despistados). ¡Tantos años reclamando carriles bici y ahora que los tenemos no los usamos! Después está el que usa el carril pero como si fuese de su propiedad… circulo por la izquierda, hago el caballito, me paro donde me place o circulo con mis amigos en paralelo. Sí, muchos actúan de manera incívica y ahí deben estar las autoridades (ya que sus padres no lo consiguieron) para enseñarles el respeto a los demás. Y sí, no me olvido, la gran mayoría de ciclistas circulan cumpliendo la norma, respetando, disfrutando y permitiendo disfrutar a los demás. Ellos son sin duda la esperanza del planeta (no, no exagero).

Peatones: Siempre han sido los dueños absolutos de las aceras y a muchos (cada vez menos pero aún muchos) les cuesta compartir su preciado espacio. Hay zonas de Málaga sin carril bici, donde en aceras de más de 3 metros de ancho compatimos bicicletas y peatones. Es un trabajo dificil para ambos…aunque simplemente en pro de la sostenibilidad debemos convivir y compartir.

Conductores: Pertenezco también a este grupo y a veces vemos a la bicicleta que circula por la calzada como el «patito feo» que molesta. También aquí hay mucho que aprender, la bicicleta es un vehículo con los mismos derechos y obligaciones que otros de mayor tamaño. Hay que respetarlos guardando al adelantarlos la preceptiva distancia de 1 metro (una distancia menor además de ilegal puede tirar al suelo al ciclista por el flujo de aire que genera un coche o camión) y recordando que es habitual un cierto grado de zig-zag en estos vehículos.

Instituciones: El Ayuntamiento de Málaga, al que por un lado le aplaudo su plan director de bicicletas, pero al que también hay que pedirle mejore muchos carriles bici existentes. Al margen de las medidas que dicte la normativa, no se puede «inventar» un carril bici de un ancho mínimo (zona de Churriana) o pillar un trozo de la acera anteriormente existente y pintar un pequeño carril bici que ni los peatones ven (Avda. de Carlos Haya). Otro problema que debe solucionar el consistorio es el robo de estos vehículos. Casi todos conocemos un amigo o familiar al que le han robado la bicicleta mientras la tenía estacionada en la vía pública. No se si hay que poner cámaras de seguridad en los aparcamientos de bicis… hacer más aparcamientos dentro de estaciones de tren, aeropuerto y edificios públicos, pero es un factor este que impide que la bicicleta termine de calar en el uso diario de muchos malagueños. Quizás sea necesaria la matriculación que comenta el plan director y que ya se hace en otros paises ayude a un mejor control del parque de bicicletas.

«Quién esté libre de pecado que tire la primera piedra». Creo que esta frase bíblica resume la situación. Todos tenemos que poner nuestro granito de arena para conseguir que la bicicleta pueda ser el transporte diario de los ciudadanos que así lo deseen. Esto hará de Málaga una ciudad menos contaminada, más sostenible y más sana. Sigamos manos a la obra.

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