Colegio El Divino Pastor

El curso que actualmente estoy impartiendo para la Fundación Andaluza Fondo de Formación y Empleo en el Instituto Miguel Romero Esteo me hace pasar a diario por delante del que durante 9 años fuera mi colegio, El Divino Pastor, el colegio donde estudié las desaparecidas enseñanzas de Párvulo y Educación General Básica (E.G.B.).

Digo mi colegio aunque en mi caso debería decir mis colegios, ya que yo empecé mis estudios en El Divino Pastor de Avenida de la Paloma y en 4º de E.G.B. estrenamos el actual edificio de Calle Gaucín. Que buenos recuerdos tengo de aquellos años en El Divino Pastor. Cuando hablo de mis años de estudiante, que han sido muchos, siempre digo que mi alma (estudiantil se entiende) la dejé en este colegio, y la verdad que no sabría decir porque pero aún lo siento así.

Quizás uno de los grandes secretos del colegio es su gran plantilla docente, al menos la que compartió años conmigo (1973-1982). Con el riesgo de no nombrar a todos los que son… en mi memoria quedan la Srta. Maruja, que tuve la suerte de ver no hace tanto. D. José Zambrana, en mi opinión una institución como docente y como persona (aún recuerdo su «paso franco, franquísimo» para que le dejásemos encabezar la fila para salir al patio). D. Rafael Beltrán, con una ganada fama de profesor exigente pero con el que me esforcé mucho. 5º de E.G.B. fue un curso, no termino de recordar porque, divertido, «la seño» de la familia, Fali Vallejo y con mi primera clase mixta.

Luego llegaron los años de un profesor por asignatura. D. Pedro Valencia me tuvo con la lengua fuera 3 años, no porque me pidiese que la sacara sino porque fue mi profesor de educación física, asignatura que nunca estuvo entre mis preferidas. D. Francisco Guzmán, que no hace tanto lo vi en televisión entrevistado por el bueno de Manolo Reina, y que me enseñó entre otras muchísimas cosas que un notable en Matemáticas para mi no era una buena nota. D. Alfonso Aguilera, el único profesor del que he aprendido inglés en serio, y que me perdonen el resto. D. Adolfo Ramos, mi tutor y profesor de Sociedad en 8º, un docente de los 80 con maneras y técnicas muy actuales. D. Joaquín Ferrada, hombre de buen corazón del que aprendí mucho. D. José Luis Páez, vecino cuando niño de mi padre, me enseñó mucha química práctica, me encantaban los días de laboratorio. Hay muchos más y me da lástima dejar fuera de esta lista a muchos con los que mi memoria no está siendo generosa, de verdad que lo siento.

Me apetecía escribir esto. Hacer este pequeño homenaje a personas que me han ayudado a hacerme persona. Ahora que parte de mi vida profesional la dedico a mi gran pasión, la docencia, reconozco que en mi yo docente hay un poquito de cada uno de estos que fueron mis profesores… y de algún otro que llegó más tarde en estudios superiores y a los que prometo dedicarles también un humilde artículo en este mi/vuestro sitio.

Gracias, muchas gracias.

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2 respuesta a “Colegio El Divino Pastor”

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