Descafeinado camarero, ¡por favor!

Me sienta mal el café con cafeína, que yo llamo «de verdad». Me da una sensación de ansiedad, ahogo, estómago vacío. No se explicarlo pero no me sienta bien. A veces pedir un café en una cafetería es una lotería. El camarero al que le pides, le pasa la comanda al que está en la barra. El de la barra, que está haciendo diez cafés más, tiene que hacer el descafeinado y marcarlo. Demasiada probabilidad de error.

Hace unos días una buena amiga me contaba que había terminado el día en urgencias y que estaba muy preocupada. Sin motivo aparente (veréis que si había motivo) había sentido palpitaciones, temblores que no remitían. En urgencias le diagnostican una HTA (hipertensión arterial) que empieza a remitir tras dos pastillas antihipertensivas y algunas horas. Lo que al principio no tenía motivo aparente coincide en tiempos con dos cafés solos descafeinados (supuestamente) que había desayunado en un bar.

A lo que voy. Se que muchos bares (la mayoría) se preocupan en servir el café correcto, me consta. Muchos usan el azucarillo para distinguirlos. Otros ponen una arandela de papel en el asa de la taza que indica que es descafeinado. Lo mejor, el plato sobre el que se apoya la taza pone «descafeinado» en todo su extensión.

Tras muchos años tomando café descafeinado, acumulo demasiados errores. Por favor amigo profesional de la hostelería, presta toda tu atención en servir el café correcto. Para muchos es una cuestión de salud, una cuestión vital.

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