Feliz Cumpleaños

Ayer observé, inicialmente con cierto asombro, como una familia había organizado el cumpleaños de su hija en un parque público de la capital malagueña, concretamente en el Parque María Luisa, en la prolongación de la barriada de La Luz. Globos sujetos entre los árboles, letrero de felicitación, mobiliario de camping y tarteras variadas. No, no voy a ser yo quien valore si es correcto montar un cumpleaños en suelo público, pero aquella situación me hizo pensar en la evolución de las celebraciones de cumpleaños de los niños.

La celebración del cumpleaños de muchos niños de mi generación consistía en hacer una merienda un poco especial en casa con la familia. En esa merienda aparecía una tarta con sus correspondientes velas que pacientemente esperaba para apagar mientras mi padre sacaba la cámara de fotos y mi madre situaba algunas botellas de bebidas espirituosas que se pasaban el año en el mueble bar a la espera de salir en las fotos del cumpleaños de turno. Lo pasábamos muy bien… los regalos, las velas, la familia. ¿Qué más se podía pedir?

En la actualidad muchos niños (supongo que ahora no tantos por la crisis) celebran sus cumpleaños en establecimientos con estructuras de juegos, invitan a sus amigos (media clase) y por tanto a sus padres, a familiares, a compañeros de trabajo (de los padres, claro)… cada uno supongo que prepara su acto social a la medida de su bolsillo y de sus deseos de apariencia social. Tampoco voy a ser yo quien opine como la gente se debe gastar su propio dinero… y menos de las ganas de aparentar, pero me queda una duda que yo mismo no se responder. ¿Porqué celebramos ahora de esta forma los cumpleaños? ¿Nos gusta? ¿Nos lo «impone» que varios amiguitos de nuestro hijo nos invitaron al suyo? ¿Queremos darle a nuestros hijos lo que nosotros no tuvimos (por la época que nos tocó vivir)?

Cualquier respuesta es válida y respetable por el principio de libertad de cada uno… aunque sería una pena que esta sociedad consumista en la que vivimos nos esté moviendo a hacer cosas que, a lo mejor, muy en nuestro interior no deseamos hacer. Volviendo al cumpleaños de ayer, si os puedo asegurar que las personas que celebraban el cumpleaños de su hija en un parque público tenían pinta de estar pasándoselo muy bien… aunque igual se lo hubiesen pasado mejor en uno de estos sitios de bolas…

Mejor lo dejo que me estoy liando.

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