Halloween, nos la han vuelto a colar

Querida Milagros: Hacía semanas que no te escribo y ya me iba apeteciendo. Esta vez te voy a contar mi opinión sobre la noche de halloween. Cuando llega la noche del 31 de octubre y empiezan a echarme la puerta abajo un montón de niños con lo de truco o trato siempre pienso lo mismo, nos la han vuelto a colar.

Y eso que ya deberíamos estar curados de espanto, nos pasa con todo. Si te fijas, tenemos una facilidad histórica para hacer nuestra cualquier cosa que nos viene de fuera. Hace años nos pasó con los pantalones tejanos o las zapatillas deportivas. Ahora, en otro orden de cosas, preferimos decir target en vez de objetivo o streaming en vez de transmisión. Y quedamos con la familia para almorzar en un burguer (¡uy perdón! en una hamburguesería).

HalloweenY de unos años a esta parte ayudados por los centros comerciales nos llega halloween. Una fiesta del todo anglosajona que entiendo intenta competir con el día de los fieles difuntos que celebramos hoy 2 de noviembre.

Sin darnos cuenta quieren que pasemos de un día de recuerdo a nuestros difuntos, que por cierto sin los cuales no existiríamos, a festejar disfrazados de diablos, muertos vivientes o extraños esqueletos corpóreos una especie de ritual de dudoso gusto.

Y bien sabes Milagros que soy de los que opina que cada cual haga lo que quiera con su vida, pero me parece triste que los padres caigamos una vez más en el truco (que no trato) de los comercios. El consumismo irracional de ser buenos padres porque «para mi hijo lo mejor» ¿Dónde va Vicente? Pues si, donde va la gente, y así nos va.

Y sí, se que a ti que te gusta tanto la wikipedia me dirás que halloween es una festividad celta, que un par de Papas de la Iglesia Católica intentaron suplantarla para evitar la proliferación de fiestas paganas… que sí, que el que quiera se disfrace pero sin perder el norte de que nos la han vuelto a colar. Sí, igual que Papá Noel gana adeptos frente a los Reyes Magos.

Vivimos en un mundo cada vez más globalizado y eso sin duda es bueno. Que otras personas vengan y nos enseñen sus costumbres, su gastronomía, su forma de vivir… eso enriquece al conjunto de los habitantes del planeta, pero si perdemos lo nuestro, ¿qué vamos a enseñar cuando salgamos de la piel de toro?

¿Lo siguiente? Si se te ocurre dímelo y vamos a medias, que seguro que se lo colamos a todos y hacemos caja.

Gracias como siempre por estar ahí. Cuídate.

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