¿Tecnología? ¿Para qué?

Tranquilos ni he perdido mi juicio tecnológico, ni voy a hacer una disertación sobre una futurible sociedad sin tecnología. Primero porque como bien sabéis las Tecnologías de la Información (la Informática de toda la vida) me da de comer y segundo porque me parece tan apasionante esta época tecnológica que nos ha tocado vivir, que quiero que siga así. Mi idea es haceros una reflexión en voz alta sobre los condicionantes que nos influyen a la hora de hacer una inversión en esa tecnología.

Cuando alguién me pide consejo a la hora de comprar un ordenador, siempre le he respondido lo mismo ¿para qué lo vas a utilizar? No necesitan el mismo ordenador un arquitecto, una agencia de viajes o un usuario doméstico. Es lo mismo que si vamos a comprarnos un coche, si lo necesitamos para desplazamientos cortos preferentemente por ciudad, podemos optar por un modelo más pequeño, y por tanto más fácil de aparcar, con menor consumo… si eres un agente comercial que te haces mil kilómetros a la semana si creo que tienes que pensar en un modelo más grande, más confortable… siempre queda el factor «don bolsillo» y «don yo hago con mi dinero lo que quiero» y ante eso sólo me queda decir chapeau.   

Volviendo al ordenador muchos, aún después de oir mis consejos, deciden comprarse un equipo mucho más potente de lo que van a necesitar en toda su vida. Las escusas siempre son las mismas, para que me dure más… para que no se me quede antiguo muy pronto… para que el niño lo pueda usar para los trabajos del colegio (el niño a fecha de hoy aún no ha cumplido el añito).

Si a esto le añadimos todos los juguetitos (no me termina de gustar la palabra «gadget») que la tecnología pone cada día en nuestras manos… pues más de lo mismo. Conozco decenas de usuarios de iPhone que me señalan con el dedo con la exclamación ¡cómo que no tienes un iPhone! y la verdad, por ahora prefiero un smartphone bajo el sistema operativo de Google (Android). Después ves el terminal de ese orgulloso usuario de la manzana mordida (no tengo nada contra Apple, todo lo contrario… sólo lo he puesto como ejemplo de «juguetito» de moda) y lo tiene virgen, tal como venía de fábrica, usan un teléfono de alta gama igual que podría utilizar uno de los más económicos… teléfono, sms y cuatro fotos. Volviendo a la libertad de cada uno, poseer tecnología se ha convertido en una especie de estatus social aunque luego no sepas sacarle partido. Aún así en otoño perderán el sueño por cambiar el modelo 4 por el 5, motivados por ese estatus del que os hablaba.

Después está el usuario al que estos gadgets (al fina la usé) les facilitan su vida personal o profesional, que desgastan la pantalla táctil probando nuevas aplicaciones o simplemente en horas de conexión a Internet. Esto si es razonable… si tengo un coche de alta gama no lo tengo todo el día guardado en el aparcamiento y sólo lo saco para ir al «super» que está a 2 kilómetros de casa.

Al final que cada uno haga lo que quiera con su dinero, a mi también se me van los ojos con todos estos aparatitos, pero debemos saber que actualmente la tecnología es posible conseguirla a buen precio (o al menos, a un precio bastante inferior) si compras lo que realmente necesitas, que el avance es tan rápido que en un año máximo tu ordenador, tablet, smartphone, consola, mp4, etc. no serán ya el último modelo. Así que disfrutalos de hoy para hoy, y mañana… ¡puf! todavía falta mucho tiempo para mañana.

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