Que todas las noches sean noches de boda

Querida Milagros: Parafraseo en el título la letra de una canción de Joaquín Sabina para decirte que he vuelto hace pocas horas de San Fernando (Cádiz) de la boda de mi primo José Luis, y me apetece contarte como ha ido todo. Vale, te lo admito, todo no te lo voy a contar pero si algunas impresiones para que te hagas una situación de lugar ya que tu no pudiste asistir.

San Fernando sabrás que es un pueblo de la provincia de Cádiz (es verdad, te lo he dicho antes) muy cerca de la capital. No había estado nunca en San Fernando así que he tenido también la oportunidad de conocer un pueblo actual, interesante, en crecimiento, con el contraste de las estrechas calles empedradas del centro histórico y las modernas avenidas más periféricas. Esas estrechas calles de las que te hablo desembocan en la Calle Real que hace algo más de un año ha sido semipeatonalizada. Vaya dolores de cabeza que pasé el viernes por la noche para entrar en ella. Todos me decían que estaba prohibida, que me multarían… una boca-calle con mesas de un bar… otra prohibida… llamando al hotel que está en esa misma calle (Hotel AC Salymar del que hablaré en otro artículo) ya me comentaron que los clientes del hotel podíamos acceder. Fíjate que al final hasta he aprendido a entrar y salir de la calle con soltura.

El sábado al mediodía (12:00) paseo de 700 metros hasta la Parroquia San José Artesano donde nos fuimos reuniendo familia, conocidos y amigos que no veía desde hace incluso años. Como bien sabes mi familia materna estamos dispersos principalmente entre Andalucía y Ceuta, por lo que nos vemos menos de lo que quisiésemos, pero claro… son muchas obligaciones por parte de todos como para quedar con la frecuencia de cuando éramos niños. Sobre los novios, si te cuento que el novio llegó puntual y la novia se retrasó, me dirás que como en todas las bodas… bueno, sí fue así, se cumplió la tradición.

La Parroquia donde te comento que se casaron es un templo no especialmente grande, tampoco te digo que pequeño, acogedor, luminoso, con sus bancos en semicírculo, y con su mejor activo en la figura de su sacerdote, el P. Rafael Vez Palomino. ¡Qué tío!, nos ganó a todos en el minuto uno. Con una capacidad innata para comunicar, con oratoria, con don de gentes, con la idea muy clara de la celebración de un Sacramento (sin duda con mayúsculas) pero pienso que también consciente de la oportunidad de dirigirse a personas posiblemente de diferentes sensibilidades morales y/o religiosas. Mi querida Iglesia Católica necesita sacerdotes como Rafael, en sintonía con el mundo que nos ha tocado vivir, siendo instrumento eficaz de Jesucristo. Enhorabuena.

Al mediodía nos citaron a almorzar en la Salina San Vicente, en la que fuimos sorprendidos por una auténtica clase magistral sobre la historía de las salinas en San Fernando y el proceso que se sigue para la obtención de la sal. También nos mostraron el despesque tradicional que consiste en la obtención de los peces que entran en el «estero» de forma natural y que después fueron cocinados sobre ascuas de leña y sapina para los comensales que habían pedido pescado, más fresco imposible. Es una lástima que sea la única salina en funcionamiento que queda. El almuerzo muy agradable, bien atendido y con alimentos bien cocinados. Destacaría las tortillas de camarones o el arroz caldoso, además del excepcional y atento personal que atendió el evento, y el acogedor salón donde lo disfrutamos.

Y si, me dirás que por ahora de la familia he pasado de puntillas… y es que tengo sentimientos encontrados, todos positivos pero encontrados. No te puedo negar que en todo momento me acordé de mi tío Leonardo, el padre del novio y esposo de la madrina (mi tía), que seguro que estaría disfrutrandolo con nosotros desde algún lugar que los que aún estamos en este mundo no sabemos describir. Me alegró ver a mis tías (incluso parando en Tarifa para ver a mi tía Juana que no pudo viajar), a mis primos y primas (a sus respectivos), a los hijos de estos que en un abrir y cerrar de ojos nos hemos hecho mayores… a los hijos de los hijos… muchos recuerdos, muchas anécdotas… muchas vivencias… un gran día.

Gracias Milagros por leerme. Cuídate. Hasta la próxima.
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