Sistemas de Retención Infantil – SRI

Consciente de poder resultar pesado (por el tema de la retención infantil), os tengo que confesar que estoy triste. Mientras tomaba mi té después de almorzar he aprovechado para leer el número 208 de la revista «Tráfico y Seguridad Vial» que llevaba esperándome varios días en casa. Llevo leídas 208 revistas desde el año 1985 (si, no me he perdido ninguna) y esta me ha parecido de las mejores por muchos de los temas que se abordan, aunque yo me quiero centrar en el reportaje «Accidentes Infantiles: Demasiados niños sin protección».

El reportaje que podéis consultar aquí concluye que el 40% (2 de cada 5) de los menores fallecidos en accidente de circulación no usaban ningún sistema de retención. Podríamos apelar al sólo hay que estar vivos para morirse, pero ese 40% se podría haber salvado de utilizar un sistema de retención adecuado.

A veces veo suntuosos coches capaces de salvar la vida de sus ocupantes en el más complicado de los accidentes con niños sin dispositivos de retención, ¡qué error! Quiero pensar que ya existe información suficiente sobre el tema para que cualquier padre (o madre) sea minimamente consciente de la importancia de estos dispositivos de seguridad, vitales para nuestros hijos en caso de accidente.

En mi día a día veo y oigo (seguro que vosotros también) muchos casos al respecto. El nieto que va con el abuelo en el coche al colegio y, como el trayecto es corto, no va a pasar nada… o el sobrino que se le ha metido en la cabeza ir con su tía un momento al supermercado y como está ahí al lado, pues no va a pasar nada… o la madre que confía que como lleva al niño encima suya y cogido con sus manos, pues tampoco va a pasar nada porque ella lo sujeta. Por favor, una dosis de cordura o mejor dos porque estamos hablando de menores cuya seguridad depende exclusivamente de nosotros.

Esa cordura también la creo exigible a nuestros gobernantes. Aunque se avanza en una legislación que proteje a los niños en los autobuses escolares, no es suficiente. Un cinturón de dos puntos instalado en una butaca «tamaño adulto» no es suficiente para salvar la vida de un niño en caso de accidente. Parece que volvemos al tópico de que tiene que ocurrir un accidente muy grave para que nuestros gobernantes prometan grandes inversiones para mejorar esto o aquello. Vida sólo hay una y perderla en un accidente por imprudencia (llámese SRI, alcohol, drogas, velocidad inadecuada…), es una estupidez.

«Un poquito de por favor» como diría el otro. Protejamos a nuestros hijos en los vehículos, démosle la oportunidad de, en caso de accidente, poder salvar también sus vidas.

 

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