Ver y ser vistos

La otra tarde coincidió un paseo mío por la calle con la hora del ocaso del sol. En estos momentos en que el sol se oculta por detrás de los edificios se nota como la intensidad de luz se reduce considerablemente. Pues con esta luz ya reducida observé como son muchos los conductores que aún seguían circulando sin ningún tipo de alumbardo en sus vehículos. Veintitantos años después nunca olvido el día que me explicaron en la autoescuela la importacia no sólo de ver, sino también la de ser vistos.

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